Roberto Neira, a 10 años del incendio del Mercado: “Como bombero combatí las llamas que lo destruyeron; como alcalde, espero poder reinaugurarlo”
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A una década del fatídico incendio, el edil temuquense se toma unos instantes para mirar en retrospectiva estos diez años sin Mercado Municipal. Ahora, ad-portas de reactivarse las obras de reposición del icónico edificio, luego de que el Consejo Regional adjudicara los $39 mil millones necesarios para revivir el proyecto.
La tarde del miércoles 20 de abril de 2016, cambió a las y los temuquenses hasta el día de hoy. Ese día, una falla eléctrica inició las llamas que consumieron casi por completo una estructura que era bastante más que un simple edificio: se trataba de un símbolo de la ciudad y de toda la región de La Araucanía. El mercado municipal de Temuco, lugar de encuentro cívico, turismo e intensa actividad comercial, estaba ya hecho cenizas avanzadas las horas de la madrugada, dejando una dolorosa marca en el corazón del centro de la capital regional que aún perdura.
Muchos temuquenses recuerdan lo que estaban haciendo ese miércoles, en una época donde Michelle Bachelet encabezaba su segundo período al mando del país, la selección chilena de fútbol venía de ser campeona de América por primera vez y aún deslumbraba al mundo con su generación dorada que revalidaría su título meses después. En Temuco, el boleto de micro estaba a $400 y el pasaje de colectivo a $500. “Yo recuerdo perfectamente lo que estaba haciendo ese día 20 de abril de 2016” rememora emocionado el alcalde de Temuco, Roberto Neira, quien en ese entonces finalizaba su primer período como concejal.

¿Qué recuerdo tiene de ese momento? ¿Qué estaba haciendo?
Estaba en un restaurante, en la avenida San Martín, comiendo con un amigo, cuando suena la alarma de mi radio de bomberos, señalando que se despachaban tres unidades a las calles Rodríguez con Aldunate. Luego de salir los carros, mencionaron inmediatamente que se veía bastante humo a la distancia y pidieron despachar más unidades. En ese minuto no comprendí, pero cuando dijeron la ubicación de las calles, yo le pregunto a mi amigo —oye, ¿qué hay en esa intersección?, ¿qué hay en Aldunate? -. Y él me dice: «El Mercado». Yo lo miro, le doy la mano y le digo: «Tengo que ir a mi casa a ponerme el uniforme», y lo dejé solo comiendo.
Me cambié y me fui al incendio. Cuando llegué, todo era una catástrofe y el fuego estaba completamente propagado. Junto al bombero Mario Aravena Valencia, de la Tercera Compañía, alcanzamos a acceder al interior del mercado por la entrada de calle Aldunate, que estaba en la mitad; logramos ingresar casi a la pileta que estaba en el centro. Ahí nos dimos cuenta de que no había nada que hacer. El edificio en cualquier minuto iba a colapsar; y así terminó ocurriendo.
Fue un trabajo de toda una noche hasta la madrugada, y ya conocemos lo que pasó. Lamentablemente son diez años que han transcurrido de esto. Yo era concejal en ese minuto y apoyamos al alcalde en ejercicio, Miguel Becker, en todo lo que pudimos, para firmar y apoyar la reconstrucción.

- Entendiendo todo eso ¿Cómo recibe esta noticia desde lo emocional?
Es una emoción bastante grande porque, uno, soy temuquense y con mi padre, éramos clientes habituales de La Caleta. Los días sábado, íbamos a comer unas empanaditas de mariscos antes de irnos a la casa a almorzar con mi familia. Como temuquense que soy, el mercado forma parte de mi propia identidad.
Y más me emociono aún, porque ya siendo alcalde pasamos momentos muy complicados, como tomar la decisión de finiquitar la empresa, o establecer la estrategia de licitación que íbamos a utilizar, que era bastante osada y que terminó dando buenos resultados gracias a la propuesta de los equipos técnicos y del administrador municipal, Ricardo Toro.
- Como señaló, usted sintió esta tragedia en varios niveles, como bombero, como concejal, como ciudadano temuquense, pero seguramente también al darse cuenta de la cantidad de familias que vieron destruida su fuente de ingresos, que se quedaron sin su sustento
Lógicamente la visión del Mercado para una persona que iba a visitarlo será distinta de la de otra que hacía allí su vida. Ellos tenían su fuente laboral, quizás con lo que criaron a sus hijos; entonces tienen otro tipo de recuerdos. Por eso el mercado es mucho: el mercado es el alma del centro de Temuco.
- ¿Cómo fue el momento en que se dio cuenta de la magnitud de los efectos de la destrucción del mercado?
Yo no había dormido nada, porque nos despacharon de vuelta como a las 7:00 de la mañana y el entonces alcalde Becker, citó a una reunión a las 9:00 en la Galería de los Alcaldes, donde llegaron todos los locatarios. Imagínate tú la tragedia: perder sus fuentes laborales, toda su inversión, perder lo que era ya un emblema para la ciudad, su mercado municipal. El ánimo estaba por el piso. Ahí todos, transversalmente, nos colocamos a disposición de la administración municipal, para colaborar y buscar cómo salir adelante.
Han sido diez años de bregar, de problemáticas y de aprendizaje también. Porque aquí hay que reconocer que quizá la municipalidad no estaba acostumbrada en esos años a llevar obras de la magnitud, como las que llevamos hoy día. Hoy las exigencias son mayores en los procesos licitatorios y de ejecución de una obra. Y esta no es cualquier obra: son 44 mil millones de pesos en total.
- Representantes del comercio detallista y de los mismos locatarios hablaban de una reactivación integral, de una cadena virtuosa que hace que el mercado tenga relevancia regional.
La región y, sobre todo, nuestro centro neurálgico: El centro histórico, tiene un grado de depresión producto de la ausencia del Mercado Municipal, que era un motor de reactivación. Todo esto significa que, para poder trabajar en la revitalización del centro de Temuco, no podíamos pensarlo sin él.
Cuando nosotros hablamos y nos sentamos a conversar y pensar sobre el Temuco de los 150 años o de cuáles obras vamos a priorizar, siempre he dicho que el Mercado es el hito cero; pensar en celebrar esa efeméride tan relevante sin el Mercado Municipal sería un fracaso.
- Esto debe sentirse como un gran logro tanto a nivel personal como de administración, son cientos de familias que recuperan su fuente de trabajo ¿Cómo se imagina el momento de la reinauguración? ¿Cómo imagina al mercado de Temuco reabriendo sus puertas?
Sin duda que me hace sentir orgulloso; como bombero combatí las llamas que lo destruyeron, y ahora como alcalde espero poder reinaugurarlo. Pero no estaremos tranquilos hasta que la ciudadanía pueda volver a ver en vida lo que es el mercado, lo que será el futuro mercado municipal.
Sobre la reapertura, creo que una obra como esta, amerita la presencia del Presidente de la República; espero que pueda estar presente en representación de todos los chilenos, porque esta es una obra de carácter nacional.
También quiero reconocer a todos aquellos que trabajaron en esto, que no es solamente el logro de un alcalde. Por ejemplo, se formó una bancada parlamentaria transversal que dio una señal muy potente, de dejar de lado nuestras diferencias políticas. El mercado logró eso.
Durante estos dos meses tuvimos el apoyo del senador y hoy ministro, José García Ruminot, que fue fundamental para poder tener una audiencia rápida, a dos días de haber asumido el nuevo Gobierno. Todos los cores que trataron de destrabar las problemáticas propias que tiene una aprobación de un proyecto de esa envergadura; y el Gobernador Regional que firmó el mensaje. O sea, hay una voluntad de apoyar a Temuco.
Aquí hay horas y horas de trabajo de profesionales para lograr llegar a lo que conseguimos; por eso yo he resaltado mucho a los equipos técnicos de la Secpla, al administrador municipal, los equipos financiero y jurídico, etc. Detrás de ellos están también los funcionarios anónimos que van sorteando las observaciones y respondiéndolas.
¿Qué se viene ahora?
Ahora viene toda la etapa posterior a la aprobación; la firma de los convenios, la toma de razón de Contraloría, la adjudicación, la firma de contrato con la empresa, la entrega de terreno y el inicio de la obra. Entonces esos son, a lo menos, tres intensos meses que se nos vienen por delante.


