Desempleo en Chile se mantiene sobre el 8% por casi tres años y confirma debilidad del mercado laboral
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El mercado laboral chileno continúa mostrando señales de estancamiento. De acuerdo con el último informe correspondiente al trimestre móvil septiembre–noviembre de 2025, la tasa de desocupación alcanzó un 8,4%, registrando un aumento de 0,2 puntos porcentuales en doce meses. Con este resultado, el desempleo acumula 34 meses consecutivos por sobre el 8%, reflejando una persistente fragilidad en la generación de empleo.
En términos desestacionalizados, la tasa de desempleo se ubicó en 8,6%, también con un incremento de 0,2 pp. respecto del trimestre anterior. Este aumento responde a una débil creación neta de empleo, insuficiente para absorber el crecimiento de la fuerza laboral, que retomó impulso con una expansión interanual de 1,5%.
Durante el período analizado se crearon 116 mil empleos en doce meses, cifra que representa una desaceleración frente a trimestres previos y constituye el menor registro para un trimestre septiembre–noviembre desde 2010, excluyendo el año 2020. A ello se suma que, con ajuste estacional, se destruyeron 15 mil puestos de trabajo, manteniéndose en 2025 un promedio de apenas 10 mil empleos mensuales, lo que confirma el bajo dinamismo del mercado laboral.
Otro elemento preocupante es el aumento de la desocupación de larga duración. Las personas que llevan un año o más buscando empleo alcanzaron un 16,8%, mientras que su media móvil anual llegó a 16,6%, el nivel más alto desde fines de 2022, evidenciando crecientes dificultades para la reinserción laboral.
En el sector privado, la demanda por trabajadores continúa debilitándose. El Índice de Avisos Laborales (IALI) cayó a 64,2 puntos, su nivel más bajo para un mes de noviembre desde que existe la serie. En paralelo, el empleo asalariado privado formal permanece estancado, sin variación interanual, mientras que el empleo asalariado informal crece con fuerza, dando cuenta de que la expansión del empleo privado se sostiene principalmente en la informalidad.
Los registros administrativos refuerzan este diagnóstico, mostrando que la creación neta de empleo formal sigue prácticamente detenida, consolidando un patrón de bajo dinamismo laboral.
De cara al futuro, el escenario sigue siendo desafiante. Si bien la actividad económica muestra una recuperación gradual, no existe aún la capacidad suficiente para impulsar una generación sólida de empleo formal. En este contexto, se vuelve clave avanzar en una agenda procrecimiento con un plan de acción pro-empleo, orientado a reducir los costos de contratación, reactivar la inversión y fortalecer la creación de puestos de trabajo formales y de calidad.

