Lunes, Septiembre 7, 2026
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Astrónomo del CATA vivió en primera fila el lanzamiento del Telescopio que mapeará la vía láctea

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El lanzamiento del Telescopio Espacial Nancy Grace Roman vivido en primera persona por un astrónomo del CATA involucrado en la misión

El nuevo instrumento de la NASA abrirá una nueva era para el estudio de la astronomía moderna. Dante Minniti, Investigador Principal del CATA y académico de la Universidad Andrés Bello, estuvo presente en su lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy, Florida.

Un nuevo hito en la exploración espacial comenzó el pasado 30 de agosto con el lanzamiento del Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida. Este instrumento permitirá observar enormes regiones del cielo con gran detalle y abordar algunas de las principales preguntas abiertas de la astronomía actual.

Entre quienes han participado en su preparación científica se encuentra Dante Minniti, Investigador Principal del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines – CATA (proyecto financiado por ANID) y académico del Instituto de Astrofísica de la Universidad Andrés Bello (UNAB). El astrónomo formó parte del equipo involucrado en el diseño del Galactic Plane Survey, programa que buscará construir uno de los mapas más completos realizados hasta ahora de la Vía Láctea.

“Este es uno de los grandes telescopios de la NASA y los descubrimientos van a ser incalculables. Es el tipo de observatorio que posibilita hacer muchos tipos de investigaciones, desde cosas muy cercanas en nuestro Sistema Solar, hasta planetas extrasolares, estrellas en nuestra galaxia y mucho más allá”, explica Minniti.

Roman fue diseñado para combinar una amplia visión panorámica del cielo con observaciones infrarrojas de alta resolución. Su principal instrumento, el Wide Field Instrument (WFI), es una cámara infrarroja de 300 megapíxeles capaz de alcanzar una resolución angular similar a la del Telescopio Espacial Hubble, pero cubriendo en cada observación un campo de visión al menos 100 veces mayor. Esta capacidad permitirá realizar grandes sondeos del Universo con una rapidez muy superior a la de misiones anteriores.

Para el investigador del CATA, precisamente ahí se encuentra una de sus principales fortalezas. Mientras telescopios como Hubble o James Webb estudian regiones relativamente pequeñas del cielo con gran detalle, este telescopio permitirá observar áreas mucho más extensas, entregando contexto y grandes muestras de objetos astronómicos.

“Roman va a hacer posible mapear grandes partes del cielo, y eso va a poner todo en contexto y permitirá tomar muestras estadísticamente grandes y buscar objetos que son muy raros”, señala el astrónomo. Entre ellos, menciona supernovas y cuásares distantes e incluso, planetas errantes, es decir, mundos que no tienen sol o que no orbitan una estrella.

Durante sus primeros cinco años de operaciones, Roman estudiará desde miles de millones de galaxias hasta estrellas y planetas de nuestra propia Vía Láctea. Entre sus principales objetivos científicos incluyen investigar la materia oscura y la energía oscura, comprender mejor la evolución de las estructuras del Universo y ampliar el conocimiento sobre los exoplanetas. La NASA proyecta que sus observaciones podrían revelar alrededor de 100 mil nuevos exoplanetas mediante técnicas como microlentes gravitacionales, tránsitos e imagen directa.

A ello se suma la posibilidad de realizar investigaciones que hoy todavía son difíciles de anticipar. “El telescopio Roman va a ser muy innovador en muchísimos sentidos, entonces es muy difícil predecir cuáles van a ser los descubrimientos, por lo que estamos todos expectantes con este telescopio”, afirma Minniti.

Un nuevo mapa de la Vía Láctea

Una parte especialmente cercana al trabajo del investigador será el Galactic Plane Survey, el primer programa de astrofísica general seleccionado para Roman. Este proyecto permitirá estudiar la estructura y los contenidos de nuestra galaxia con un nivel de detalle sin precedentes, mapeando hasta 20 mil millones de estrellas y explorando regiones que hasta ahora permanecen insuficientemente conocidas.

Sin embargo, la relación de Dante Minniti con el telescopio Roman comenzó hace cerca de una década, cuando junto a otros astrónomos propuso a la NASA incorporar al telescopio el filtro K, un filtro adicional en el infrarrojo del telescopio que ampliaría las posibilidades de estudiar nuestra galaxia.

“Sugerimos a la NASA que agregaran este filtro porque eso iba a permitir abrir una ventana nueva hacia el Universo, nuestra galaxia y hacer estudios mucho más innovadores de lo que estaba planeado inicialmente”, relata. Una propuesta que, finalmente, fue incorporada.

Posteriormente, el investigador del CATA fue seleccionado como parte de un grupo de diez astrónomos encargado de diseñar el mapeo galáctico. Durante casi tres años, el equipo trabajó en definir qué regiones observar, qué filtros utilizar y cómo organizar de manera eficiente una enorme cantidad de observaciones.

“Tuvimos que diseñar cómo iban a ser esas observaciones, qué lugares íbamos a apuntar, qué regiones íbamos a mapear, qué filtros íbamos a usar y cómo iba a ser el plan de observación. Para hacer un mapa tan grande, con una cantidad de datos tan enorme, hay que diseñar muy cuidadosamente la estrategia de mapeo”, explica Minniti.

El Galactic Plane Survey requerirá sólo 29 días de observación distribuidos durante los primeros dos años de la misión. Según el astrónomo, “la eficiencia de Roman permitirá realizar en un período relativamente breve trabajos que con otros instrumentos habrían requerido décadas”.

El lanzamiento en vivo

Por formar parte del equipo que diseñó este mapeo, Dante Minniti fue invitado por la NASA junto a su familia a presenciar el lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral. Una experiencia que describe como “increíble” e “indescriptible”.

“Tú ves cuando se está lanzando el telescopio, luego escuchas la explosión y, finalmente, sientes la onda que llega y hace vibrar incluso el alambrado que teníamos detrás. Estábamos todos con el celular tratando de filmar esta ocasión única. Yo quería relatarlo, pero me quedé sin palabras, lo único que alcancé a decir fue: ‘y ahí se fue el Roman’”, relata el astrónomo.

El investigador destaca también la dimensión colectiva del momento. Cerca de un millar de personas vinculadas de distintas formas con la misión se encontraban en el lugar junto a sus familias. “Cada uno puso su granito de arena y ese fue el fruto de este trabajo, el que ya viaja al espacio. Ya sea un pedacito de cámara, un pedacito de cohete o unas ideas para mapear la galaxia. Todo eso se llevó el Roman”, destaca.

Lo que vendrá

Tras su lanzamiento, el telescopio inició su viaje hacia el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra (L2), ubicado aproximadamente a 1,6 millones de kilómetros de nuestro planeta y donde también opera el Telescopio Espacial James Webb. Durante los próximos meses se realizará el despliegue, calibración y prueba de sus instrumentos antes de iniciar plenamente sus observaciones científicas.

La NASA espera divulgar las primeras imágenes obtenidas por Roman a comienzos de 2027. A partir de entonces comenzará una misión principal de cinco años, cuyos datos estarán disponibles para que equipos científicos de distintas partes del mundo puedan utilizarlos en nuevas investigaciones.

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