Sábado, Junio 6, 2026
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El síndrome de la pantalla: nueve de cada diez trabajadores sufre fatiga visual en Chile

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La fatiga visual digital afecta a gran parte de las personas que pasan varias horas al día frente a computadores, celulares y tablets y ya es considerada un problema emergente de salud pública. Especialistas advierten que los hábitos digitales —en adultos y niños— están detrás de su explosivo aumento.

Nueve de cada diez personas que trabajan más de tres horas diarias frente a una pantalla experimentan síntomas de fatiga visual. En Chile, la Encuesta Nacional de Empleo, Trabajo y Salud (ENETS) registró que un 18,4% de las mujeres y un 16% de los hombres reportó molestias oculares como lagrimeo o visión borrosa, síntomas que hoy los especialistas observan con creciente frecuencia en consulta.

“Hoy vemos cada vez más pacientes jóvenes con ojo seco, cansancio visual al final del día, dificultad para tolerar pantallas, cefaleas relacionadas al trabajo visual y progresión acelerada de la miopía. Muchos presentan exámenes normales, pero síntomas funcionales importantes asociados a una sobrecarga visual sostenida”, explica el Dr. Carlos Daille Vásquez, oftalmólogo de Clini Salud.

¿Por qué las pantallas cansan los ojos?

La denominada fatiga visual digital, también conocida como síndrome visual informático, se produce porque el sistema visual no está diseñado para mantener tareas de visión cercana durante tantas horas continuas.

Cuando una persona permanece largos períodos frente a una pantalla disminuye significativamente la frecuencia del parpadeo. Esto favorece la evaporación de la lágrima y la aparición de síntomas como sequedad ocular, ardor, sensación de arenilla, lagrimeo y visión borrosa.

A esto se suma el esfuerzo constante que realizan los músculos encargados del enfoque ocular para mantener una imagen nítida a corta distancia, generando cansancio visual, dolor de cabeza y dificultades para reenfocar.

“El principal problema que observamos actualmente no es un daño irreversible en los ojos, sino la aparición de alteraciones funcionales que afectan la calidad de vida de las personas. Entre ellas destacan la fatiga visual persistente, el ojo seco, las cefaleas frecuentes, las dificultades de enfoque y las alteraciones del sueño”, agrega el especialista.

Aunque actualmente no existe evidencia científica concluyente de que el uso habitual de celulares provoque daño permanente en la retina, sí existe consenso respecto de su impacto sobre la función visual y el descanso ocular, especialmente cuando el uso ocurre durante largas jornadas o antes de dormir.


Alerta en niños y adolescentes

La preocupación también se extiende a los menores de edad. Actualmente, niños y adolescentes en Chile pasan entre cinco y siete horas diarias frente a pantallas fuera del horario escolar, mientras que un 68% de los adolescentes supera las seis horas de exposición al día.

“Los niños son especialmente vulnerables porque su sistema visual aún está en desarrollo. Existe evidencia que demuestra que el exceso de actividades de visión cercana y la disminución del tiempo al aire libre se asocian con una progresión más rápida de la miopía. Además, cada vez observamos más síntomas de fatiga ocular y sequedad visual en edades tempranas”, señala el Dr. Daille.

Cómo proteger la vista

Para disminuir la sobrecarga visual, los especialistas recomiendan aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos mirar durante 20 segundos un objeto ubicado a aproximadamente seis metros de distancia.

También aconsejan aumentar conscientemente la frecuencia del parpadeo, mantener una adecuada iluminación ambiental, evitar reflejos sobre la pantalla, limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir y realizar controles oftalmológicos periódicos.

“En la mayoría de los casos no se trata de una enfermedad grave ni produce daño irreversible, pero sí constituye un problema de salud cada vez más frecuente que impacta la calidad de vida, el rendimiento académico y laboral, además de la salud visual infantil. La prevención y los controles oportunos siguen siendo las mejores herramientas para evitar que estos síntomas se vuelvan crónicos”, concluye el especialista.

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