Legalización al revés: por qué el proyecto de ley N.º 15975-25 amenaza a la industria del juego online en Chile
En un contexto global donde la industria del juego online se integra cada vez más a marcos regulatorios formales, Chile corre el riesgo de quedar aislado. A diferencia de otras jurisdicciones que han optado por modelos basados en licencias, fiscalización e impuestos, el país podría seguir el camino inverso: primero criminalizar el iGaming y recién después intentar regularlo.
Para el mercado chileno, esta situación representa un desafío particular, considerando tanto el creciente interés ciudadano en plataformas de entretenimiento digital como el potencial económico del sector. Este enfoque ya genera preocupación entre operadores internacionales como Betsson, Betano, Coolbet y Latamwin, que observan de cerca la evolución del debate. Si se aprueba en su forma actual, el proyecto de ley N.º 15975-25 podría costarle a Chile no solo la confianza de los inversionistas, sino también su reputación institucional.
Cambios al Código Penal
El proyecto N.º 15975-25 está enfocado en la creación de un subsistema de inteligencia económica y el combate al crimen organizado. Sin embargo, contiene una disposición que impacta directamente al sector de los casinos online. Se trata del artículo 24, que modifica varios artículos del Código Penal chileno, ampliando la definición de “juegos de azar ilegales” para incluir a todas las plataformas que no cuenten con una licencia nacional.
El problema es que dicho sistema de licenciamiento aún no existe: está previsto en otro proyecto de ley, el N.º 14838-03, que todavía no ha sido aprobado. En consecuencia, todos los operadores actualmente activos quedarían, en la práctica, fuera de la legalidad simplemente por la ausencia de un mecanismo que les permita trabajar de manera regulada.
Esto genera una contradicción normativa que vulnera el principio de certeza jurídica, uno de los pilares fundamentales del Estado de derecho. La ley comenzaría a sancionar actividades para las cuales aún no se han definido reglas claras. Las empresas no tienen forma de cumplir con una regulación inexistente: no hay criterios de licenciamiento, ni autoridad competente, ni proceso de postulación establecido. A pesar de ello, ya enfrentan la amenaza de sanciones penales.
Riesgo de un mercado en la informalidad
Otro aspecto preocupante es el impacto económico de este enfoque. Si las empresas se ven obligadas a abandonar el mercado o a operar en la informalidad, Chile no solo perderá ingresos fiscales relevantes, sino también la capacidad de supervisar un sector que requiere especial responsabilidad: desde la protección de menores de edad hasta la prevención de la ludopatía. En lugar de fortalecer la recaudación y desarrollar una industria regulada, el país corre el riesgo de obtener el resultado contrario.
Expertos del sector ya advierten que esta estrategia podría dificultar seriamente la implementación de un marco regulatorio integral para el iGaming. Incluso los operadores dispuestos a trabajar en el ámbito legal podrían desistir antes de la aprobación de una ley específica. ¿Qué inversionista estaría dispuesto a confiar en una jurisdicción que primero criminaliza una actividad económica y luego propone su legalización?
Enmiendas necesarias al proyecto
La salida más razonable sería modificar el proyecto de ley N.º 15975-25. Lo óptimo sería eliminar completamente la disposición que establece responsabilidad penal por operar sin autorización en el ámbito del juego online, o al menos posponer su aplicación hasta la entrada en vigor de un sistema de licenciamiento efectivo contemplado en el proyecto N.º 14838-03.
Solo una vez establecido un marco regulatorio claro —con una ley específica sobre iGaming, una autoridad reguladora competente y un mecanismo de licencias plenamente operativo— podrá evaluarse la legalidad de las operaciones y, en caso de ser necesario, aplicarse sanciones proporcionales.
Conclusión
La regulación del iGaming requiere un enfoque equilibrado y coherente desde el inicio. Cada decisión apresurada o mal diseñada no solo puede complicar la implementación del sistema regulatorio, sino también erosionar la confianza en él incluso antes de su entrada en vigor.
Chile tiene hoy la oportunidad de liderar en Latinoamérica el desarrollo de un marco regulatorio moderno, transparente y competitivo para el mercado de juegos online. Para alcanzar ese objetivo, resulta fundamental preservar ahora el equilibrio normativo y la certeza jurídica que garanticen un desarrollo sostenible del sector.