Fiscalía logra condena de hombre infectado con VIH que violó a mujer en Temuco

A una pena de 10 años de cárcel efectiva fue sentenciado Juan Alejandro Ruiz Cofre (35), quien el 7 de noviembre de 2018 violó a una mujer en Temuco a pesar de saber que estaba infectado con VIH. Además fue condenado a 61 días de presidio por un delito de hurto, ya que sustrajo 160 mil pesos que la víctima le ofreció para que no la violara.

Los detalles del escabroso caso se hicieron públicos en el juicio que se desarrolló en el Tribunal Oral de Temuco. La Fiscalía acreditó que alrededor de las 07:35 el condenado ingresó al departamento de su vecina, aprovechando que ésta se encontraba sola.
En el interior la amenazó con un cuchillo, la golpeó en distintas partes del cuerpo y la accedió carnalmente por vía vaginal y bucal, mediante la fuerza e intimidación.

En un descuido la mujer escapó desnuda y solicitó auxilio a una vecina. Carabineros encontró a Juan Alejandro Ruiz Cofre oculto en el entretecho, con el dinero que había hurtado.

El fiscal Miguel Rojas Thiele, de la Unidad de Delitos Sexuales de la Fiscalía de Temuco, explicó que el tribunal consideró en la sentencia que el condenado cometió el delito pese a estar en conocimiento que padecía VIH, lo que supone un evidente riesgo de contagio para la víctima. “Dicha situación fue considerada debidamente por el tribunal al momento de determinar la pena en cuanto a la extensión del mal causado y bajo esa perspectiva entendió que la pena que merecía el imputado de acuerdo a los hechos que se dieron por acreditado era la de 10 años de privación de libertad”.

El persecutor informó que si bien los exámenes preliminares practicados a la mujer no detectaron un contagio, debe seguir controlándose. “Se realizaron todos los protocolos respectivos en relación al VIH, arrojaron afortunadamente resultado negativo, sin perjuicio de lo cual la víctima tiene que estar constantemente haciéndose exámenes para efectos de descartar la existencia de esta patología en su organismo ”.
La víctima declaró en el juicio y lo hizo sin el biombo de protección que se le ofreció. Respondió con detalle a todas las preguntas que le formularon, pero rompió en llanto cuando habló del temor que aun siente de contraer la enfermedad y cómo esta situación la ha afectado en la relación con su hijo, en aspectos laborales y en su vida en pareja.
Además de las penas privativas de libertad el tribunal impuso al condenado la prohibición de acercarse a la víctima y de visitar su domicilio una vez que cumpla la pena de cárcel por siete años, como medida de protección.