En silencio y pidiendo permiso a los gnen o espíritus de la naturaleza se realizó un sendero intercultural en el Monumento Natural Contulmo

Fue una caminata en silencio, en conexión con la naturaleza y con el canto de un chucao de fondo, que acompañó el recorrido por el sendero “Los Helechos” del Monumento Natural Contulmo, que se enclava en la comuna de Purén, en el límite con la región del Bío Bío; un trekking que organizó CONAF Araucanía y que lideró el guía de turismo indígena e integrante del consejo consultivo, Manuel Maribur Cheuquelaf, en compañía de profesionales del Servicio País y estudiantes del Liceo Politécnico de Cañete, en el marco del We Tripantu.

“La actividad de hoy es valiosísima y nació al amparo del consejo consultivo (organización ciudadana que apoya la conservación), quienes decidieron conocer el Monumento y mostrarlo con una temática de significancia cultural, en el contexto del We Tripantu, por lo tanto, para la Corporación es muy valioso la conexión entre la comunidad aledaña y la cultura indígena, así este recorrido tuvo una mirada distinta de la naturaleza con una perspectiva e interpretación cultural”, explicó el director (s) de CONAF Araucanía, Rodrigo Parra.

Desde el punto de vista mapuche, comentó el guía de turismo indígena, Manuel Maribur, “sabemos que hay otros seres en la naturaleza, en el agua, en el bosque, los gnen, porque para entrar a un lugar se les debe pedir permiso, es como si alguien va a tu casa, uno no llega y entra; luego caminamos en silencio para sentir el bosque, sin conversar y sin fotos. Para conectarse hay que sentir los olores, los sonidos de la naturaleza, es lo que experimentamos en Contulmo o en la entrada al lugar de los ulmos, en mapudungún”.

Para Jesús Berríos, estudiante de la especialidad Forestal del Liceo Politécnico de Cañete, la visita fue importante. “Nos saca de la sala de clases y podemos expandir nuestros conocimientos, aprendiendo de la cultura indígena y su visión de la naturaleza y formarnos una idea de cómo cuidar el bosque y el medioambiente y aplicarlo en el mismo liceo, a través del taller medioambiental o en el hierbas medicinales, donde podemos entender que no sólo el hospital es una opción, sino también las plantas”, dijo Berríos.

Pero quien mejor conoce el Monumento Nacional Contulmo es su administrador, Juan Carlos Correa, quien precisó que el lugar tiene una extensión de 82 hectáreas de bosque que había antiguamente de la cordillera de Nahuelbuta. “Es una especia de isla y que nosotros podamos conservarla y mostrarla a los estudiantes y futuras generaciones es sumamente importante porque lleva un conocimiento del área y el cuidado que se debe hacer para conservarla. Acá conservamos un relicto de selva valdiviana con presencia de laurel, tepa, palo santo, roble, coigüe, chilco y una variedad de 26 tipos de helechos, que destacan a este monumento, así como la Ranita de Darwin”, detalló.