El mecanismo por el que Piñera goza de una playa privada en el Lago Caburgua

Con el caso de Matías Pérez en Lago Ranco aún fresco y con el debate sobre el uso del espacio público tanto en playas, como en orillas de lagos y ríos en ciernes, el Presidente Sebastián Piñera también entró en esta discusión.

Aunque el ministro de Bienes Nacional, Felipe Ward, asegurara que tal como dice la ley que “en Chile no hay playas privadas”, a propósito de la polémica del presidente de Gasco que expulsó a tres mujeres desde la playa del Lago Ranco cerca de su propiedad, hay ciertos mecanismos por lo que sí se puede tener un espacio privado en el borde de un lago.

De acuerdo a un reportaje de El Dinamo, el propio Presidente Piñera tiene a su disposición más de 800 metros cuadrados de playa en el Lago Caburgua, en la Región de La Araucanía.

La forma para que un privado, sin fines productivos, pueda realizar esto es a través de una concesión marítima, que, en el caso del Mandatario, inició la tramitación durante su primer período presidencial y que en ese mismo lapso logró sortear los pasos claves para obtener un resultado positivo.

La solicitud de Piñera

Según el mencionado artículo, el 19 de abril de 2011 Piñera presentó una solicitud de concesión marítima en el sector Renahue, kilómetro 2,4, en el Lago Caburgua, con la finalidad de “dar apoyo náutico a una propiedad mediante la regularización y uso de mejoras fiscales consistentes en 2 rampas, un hangar, una cancha de tenis, un muro, acceso a la playa, vereda, terraza, una losa (con quincho) y muros, con una vigencia de 10 años”.

En el anteproyecto se señala que “las obras a mejorar realzan el encanto natural del sector, esto nace de la iniciativa por parte del solicitante de regularizar las instalaciones existentes” y aunque en la petición se lee de manera textual que se había ocupado de forma “ilegal” el espacio desde 2001, según un informe técnico, las primeras construcciones se habrían instalado de forma irregular ya en 1990.

Lo complejo en este caso es que quienes debieron emitir informes para la aprobación de esta concesión fueron funcionarios subordinados del Mandatario.

La solicitud del Presidente fue revisada por la Capitanía de Puerto de Villarica, con la opinión de la gobernación marítima y la Dirección de Intereses Marítimos y Medio Ambiente Acuático, todo bajo coordinación del Departamento de Asuntos Marítimos que depende del Ministerio de Defensa.

Los dos informes de la entidad fueron emanados en junio y julio de 2011, cuando Piñera era Presidente y el ministro de Defensa era el actual senador de RN Andrés Allamand.

El proceso también tuvo la aprobación de autoridades locales, como el seremi de Obras Públicas de La Araucanía, Ernst Rendel, quien incluso otorgó el permiso antes que el Mandatario hiciera la solicitud oficial de concesión, en enero de 2011, mientras que hizo lo propio el director regional de Turismo, Sebastián Álvarez, quien también dio el visto bueno para la concesión.

Aprobación en 2017

Con esos documentos, más la tasación fiscal del Servicio de Impuestos Internos (SII), la concesión marítima solicitada por el Presidente ya estaba en condiciones de ser aprobada, no obstante ello no ocurrió hasta junio de 2017, cuando se emitió el decreto supremo.

Consultado por el citado medio Mario González, asesor legislativo en la Cámara de Diputados y parte del equipo que elaboró la Ley de Espacio Costero Marino de Pueblos Originarios, esta solicitud es extraña.

“Quienes normalmente piden este tipo de concesiones son empresarios para instalar un hotel, los pescadores con el fin de instalar algo para guardar los motores de sus embarcaciones, algún tipo de restaurante… es para fines productivos. No es para mi uso particular, es para un proyecto. El uso recreativo es posible, sí. Pero es más común que sea para uso productivo”, planteó.

“Se podría decir que el Presidente tiene un playa privada mediante el mecanismo de una concesión marítima. Aquí se pone en cuestión la aprobación de una concesión para fines particulares. Y si bien no está limitado en la ley, es muy poco común este caso. La ley está puesta en otra lógica, en la de uso productivo. Y cuando se habla de uso recreativo también es productivo; de turismo, no es para uso personal. Es para algo que yo pueda cobrar entrada, por ejemplo”, concluyó.

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