Martes, Noviembre 3, 2026
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Antes de pedir una tarjeta de crédito: cuánto de tu sueldo conviene comprometer

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Antes de pedir una tarjeta de crédito, vale la pena revisar cuánto de tu sueldo ya está comprometido y qué margen tienes para asumir nuevas obligaciones. 

Tener acceso a financiamiento puede ser útil, pero su uso debe encajar en un presupuesto que también contemple vivienda, alimentación, transporte, servicios y otros gastos habituales.

La decisión de solicitar una tarjeta de crédito no depende únicamente de que cumplas los requisitos del banco. También necesitas evaluar tu propia capacidad de pago y entender qué pasaría con tu presupuesto si comienzas a utilizar ese nuevo cupo.

Una forma de hacerlo es calcular cuánto destinas actualmente a deudas, compararlo con tu ingreso líquido y dejar suficiente espacio para los gastos cotidianos y los imprevistos.

Cómo calcular tu capacidad de pago con el sueldo líquido

Para analizar cuánto puedes comprometer, parte por el dinero que efectivamente recibes cada mes después de los descuentos correspondientes. El sueldo bruto puede servir para otros cálculos, pero no representa la cantidad que tienes disponible para organizar tus pagos.

Si tus ingresos son estables, puedes trabajar con tu remuneración líquida habitual. Cuando varían por comisiones, bonos, trabajos independientes u otras razones, resulta más prudente tomar como referencia un ingreso que puedas sostener incluso durante meses menos favorables.

Después identifica los gastos que difícilmente puedes postergar: arriendo o dividendo, servicios básicos, alimentación, transporte, seguros y otras obligaciones esenciales.

A eso debes sumar las cuotas y pagos de las deudas que ya tienes. El dinero restante muestra cuánto margen conserva tu presupuesto, pero tampoco significa que todo ese monto deba destinarse a un nuevo crédito. Parte de él debería quedar disponible para gastos variables, ahorro e imprevistos.

El 30% puede servir como referencia, pero no es una regla universal

Una referencia utilizada habitualmente en educación financiera es tratar de mantener los pagos asociados a deudas en torno al 30% del ingreso líquido.

Ese porcentaje puede servir como punto de partida para hacer números, pero no constituye un límite oficial que funcione igual para todas las personas. Dos hogares con el mismo sueldo pueden tener capacidades de pago muy diferentes según sus gastos de vivienda, número de integrantes, estabilidad de ingresos y otras obligaciones.

Por eso, la relación deuda ingreso debe analizarse junto con el resto del presupuesto.

Un ejemplo simple

Supongamos que recibes un sueldo líquido de $800.000 al mes.

El 30% equivale a $240.000. Si ya pagas $150.000 mensuales por un crédito automotriz, quedarían $90.000 antes de alcanzar esa referencia.

Eso no significa que necesariamente puedas destinar otros $90.000 a compras con tarjeta. Primero habría que comprobar cuánto gastas en vivienda, alimentación, transporte, servicios, salud y otros compromisos.

El ejemplo sirve para visualizar el peso acumulado de las deudas, no para definir automáticamente cuánto deberías gastar.

Qué mide la CMF cuando habla de carga financiera

La Comisión para el Mercado Financiero utiliza la carga financiera para medir qué porcentaje del ingreso mensual destinan las personas al pago de sus obligaciones financieras.

En su Informe de Endeudamiento 2025, elaborado con información a junio de ese año, la carga financiera mediana de los deudores se ubicó en 11,9% del ingreso mensual.

El mismo informe identifica como personas con alta carga financiera o sobreendeudamiento a quienes destinan más del 50% de su ingreso mensual al pago de deuda. A junio de 2025, el 14,1% de los deudores analizados estaba en esa situación.

Estas cifras ayudan a entender por qué el 30% y el 50% no deben interpretarse de la misma forma.

El 30% puede utilizarse como una referencia prudencial al organizar un presupuesto. El umbral superior al 50%, en cambio, corresponde al criterio utilizado por la CMF en este informe para analizar situaciones de alta carga financiera o sobreendeudamiento.

Revisa las deudas que ya tienes antes de sumar otra

Antes de solicitar una nueva tarjeta, haz un inventario de las obligaciones que pagas actualmente.

No mires solamente las deudas de mayor monto. Varias cuotas pequeñas pueden ocupar una parte importante del ingreso cuando se acumulan: créditos de consumo, pagos de otras tarjetas de crédito, préstamos, avances o compras financiadas.

Puedes calcular tu carga personal sumando lo que pagas mensualmente por esas obligaciones, dividiendo el resultado por tu ingreso líquido y multiplicándolo por 100.

Por ejemplo, si destinas $200.000 al mes a deudas y recibes $800.000 líquidos, esos pagos representan un 25% de tu ingreso.

Mira también cómo estás pagando tus deudas actuales

El porcentaje no es el único dato relevante. Hay señales que pueden indicar que ya tienes poco margen financiero, incluso cuando la cifra todavía parece manejable.

Presta atención si recurres de manera frecuente al pago mínimo de la tarjeta, necesitas crédito para cubrir gastos básicos, utilizas avances para llegar a fin de mes o debes pedir un préstamo para pagar otra obligación.

En esas situaciones, sumar un nuevo cupo puede aumentar la presión sobre el presupuesto.

También revisa tu comportamiento de pago. Atrasos, morosidad y otras obligaciones pendientes pueden ser considerados por las instituciones al evaluar una solicitud, aunque cada entidad aplica sus propios criterios para aprobar el producto, definir el cupo y establecer sus condiciones.

El cupo aprobado tampoco determina cuánto puedes gastar

Si finalmente obtienes una tarjeta, el monto que te apruebe el banco no debería reemplazar el cálculo que hiciste previamente.

Un cupo de $1.000.000 significa que existe ese límite de crédito bajo las condiciones del producto. No significa que tu presupuesto pueda absorber una deuda por ese mismo monto.

Tu límite personal puede ser considerablemente menor.

Antes de hacer una compra financiada, revisa cuánto tendrás que pagar, en qué fechas y qué otras obligaciones coinciden con esos vencimientos. Si utilizas cuotas, incorpóralas a los meses siguientes de tu presupuesto para no evaluar únicamente el costo del primer período.

Decide según tu presupuesto, no sólo según la aprobación

Pedir una tarjeta de crédito debería comenzar con una revisión de tus propios números. Calcula cuánto recibes realmente, cuánto necesitas para tus gastos esenciales y qué parte del ingreso ya está destinada a otras deudas. 

Si después de hacer ese análisis decides incorporar este producto a tu presupuesto, puedes conocer la propuesta de Banco Falabella Chile y revisar si sus condiciones se ajustan a lo que necesitas. 

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