Jueves, Septiembre 17, 2026
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Mercado Público: por qué las boletas de garantía pueden convertirse en un obstáculo para las empresas

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Participar en una licitación pública puede significar una oportunidad de crecimiento para una empresa. Pero entre revisar las bases, preparar una propuesta y cumplir con los requisitos administrativos existe otro aspecto que muchas compañías deben resolver antes de poder competir: la obtención de una garantía.

Las boletas de garantía forman parte habitual de los procesos de contratación pública. Sin embargo, para una empresa que no trabaja regularmente con bancos o compañías de seguros, conseguir una puede ser bastante más complejo que simplemente solicitarla.

El problema aparece, en algunos casos, cuando una compañía cumple con las condiciones para participar en una licitación, pero no tiene experiencia en la forma en que debe presentar sus antecedentes ante una institución financiera.

Un proceso que no termina con la oferta

Mercado Público concentra las adquisiciones de numerosos organismos del Estado y permite que empresas de distintos tamaños puedan participar en estos procesos.

Las condiciones cambian según cada licitación. En algunas se exige una garantía de seriedad de la oferta y, cuando existe adjudicación, pueden establecerse garantías relacionadas con el cumplimiento del contrato u otras obligaciones.

Esto significa que una empresa que decide participar debe mirar más allá de la propuesta comercial. También tiene que revisar qué garantías se solicitan, por qué monto, durante cuánto tiempo deben mantenerse vigentes y qué instrumentos son aceptados.

La dificultad aumenta cuando el proveedor necesita recurrir a un banco o a una aseguradora para obtener el instrumento.

Cuando el problema es saber cómo presentar la solicitud

Una empresa puede tener ventas, patrimonio, experiencia y capacidad para ejecutar el contrato y, aun así, encontrarse con dificultades al momento de solicitar una garantía.

Las instituciones financieras realizan sus propias evaluaciones y requieren información para analizar cada operación. Para un empresario que no está acostumbrado a estos procesos, saber qué información entregar, cómo explicar la operación o qué institución abordar puede no resultar evidente.

Ahí es donde la experiencia acumulada en este tipo de trámites empieza a tener importancia.

En Chile existen empresas que se dedican a asesorar a compañías en la preparación y presentación de solicitudes de garantías. Entre ellas está Finservice, que trabaja con empresas que necesitan obtener boletas de garantía y pólizas de garantía para distintos fines, incluyendo procesos relacionados con Mercado Público.

Su trabajo parte antes de llegar al banco o a la compañía de seguros. La empresa analiza las características de la solicitud y orienta al cliente respecto de cómo presentar su caso ante las distintas instituciones financieras.

Según la experiencia de quienes trabajan en este ámbito, una parte de los problemas que enfrentan las empresas no necesariamente está relacionada con su capacidad para asumir un contrato, sino con la falta de conocimiento sobre cómo funciona el proceso de evaluación financiera.

La asesoría busca precisamente reducir ese margen de error. En lugar de que una empresa se presente de la misma manera ante cualquier institución, se revisan sus antecedentes y las características de la operación para determinar cómo abordar el proceso.

Esto no significa que una asesoría pueda garantizar la aprobación. La decisión final corresponde siempre al banco o a la compañía de seguros que analiza la solicitud.

Bancos y aseguradoras tienen criterios diferentes

Para las empresas que participan frecuentemente en licitaciones existe además otra consideración: no todas las garantías funcionan de la misma manera.

La alternativa más conocida es la boleta de garantía bancaria. Dependiendo de las condiciones acordadas con el banco, su emisión puede involucrar líneas de crédito, garantías o recursos de la empresa.

También existen las pólizas de garantía emitidas por compañías de seguros. Cuando las bases de una licitación las permiten, pueden constituir una alternativa para determinados proveedores.

La diferencia no es menor para una empresa que necesita mantener capacidad financiera para operar. Los recursos destinados a respaldar una garantía pueden afectar la liquidez disponible para comprar insumos, pagar proveedores o ejecutar el contrato adjudicado.

Por eso, antes de decidir qué instrumento utilizar, resulta necesario revisar las bases de la licitación y las condiciones que ofrece cada institución.

El tiempo también juega un papel

Otro factor que suele aparecer en estos procesos es el plazo.

Esperar hasta los últimos días de una licitación para comenzar a gestionar una garantía puede generar problemas si la institución financiera necesita información adicional o si la evaluación toma más tiempo del previsto.

La recomendación habitual para los proveedores que participan regularmente en Mercado Público es anticipar este proceso. Tener actualizados los antecedentes de la empresa y conocer las alternativas disponibles permite reaccionar con mayor rapidez cuando aparece una licitación.

Para las empresas más pequeñas, esta preparación puede ser particularmente importante. Muchas tienen experiencia en su actividad comercial, pero no necesariamente cuentan con un departamento financiero dedicado a gestionar este tipo de operaciones.

Una parte menos visible de las compras públicas

Las garantías no suelen ser el aspecto más visible de una licitación. La atención normalmente está puesta en el precio, la propuesta técnica, la experiencia del proveedor o las características del servicio que se ofrece.

Pero una oferta también debe cumplir con los requisitos formales establecidos en las bases.

En ese contexto, conocer el funcionamiento de las garantías y saber cómo relacionarse con las instituciones que las emiten se ha convertido en un conocimiento útil para las empresas que buscan desarrollar negocios con el Estado.

Para compañías que participan por primera vez, la principal dificultad puede no estar en la licitación propiamente tal, sino en un proceso financiero que ocurre paralelamente y que puede determinar si finalmente están en condiciones de presentar su propuesta.

En un mercado en el que cada vez más empresas buscan oportunidades de negocio a través de las compras públicas, entender esta parte menos visible del proceso puede evitar que una oportunidad comercial termine antes de que la empresa llegue siquiera a competir.

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