Expertos UC: los temporales dejaron al descubierto una deuda en la planificación territorial de Chile
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- Académicos del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad Católica advierten que es necesario revisar la vigencia de este tipo de herramientas, incorporando además nuevos escenarios de riesgo y elementos como el cambio climático.
El sistema frontal que ha afectado a distintas regiones del país vuelve a poner en el centro del debate la capacidad de Chile para anticiparse a eventos climáticos extremos y reducir sus impactos sobre las ciudades y territorios.
De acuerdo con reportes de SENAPRED, entre las comunas afectadas se encuentran territorios de las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Maule, Biobío, La Araucanía y Los Ríos. La diversidad de estos territorios -que incluyen zonas urbanas, rurales, costeras, valles y sectores cordilleranos- evidencia la complejidad de los desafíos que enfrenta el país ante eventos meteorológicos extremos.
Para los expertos del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad Católica (IEUT UC), la discusión no debe limitarse a la capacidad de respuesta frente a una emergencia. Los eventos extremos también obligan a revisar cómo se planifican y ocupan los territorios, dónde se localizan las viviendas y las infraestructuras críticas, qué tan actualizados están los instrumentos de planificación y cómo se incorporan variables como el cambio climático, la vulnerabilidad social y la protección de los ecosistemas.
En esta línea, un levantamiento realizado por el IEUT muestra que las comunas afectadas presentan distintas realidades en materia de planificación. Mientras la mayoría cuenta con planes reguladores comunales, en territorios de menor densidad o predominantemente rurales pueden existir herramientas más acotadas, como límites urbanos o planes seccionales. A esto se suman instrumentos de escala intercomunal o metropolitana que inciden en el desarrollo de determinadas comunas.
“Los desastres no son únicamente consecuencia de un fenómeno natural. El riesgo también se construye territorialmente y está relacionado con las decisiones que tomamos sobre dónde y cómo habitamos. Por eso, la planificación urbana y territorial tiene un rol fundamental en anticipar escenarios de riesgo y reducir sus impactos”, señala Arturo Orellana, director del IEUT UC.
“Contar con un instrumento de planificación no significa necesariamente que el territorio esté preparado para enfrentar los desafíos actuales. Es necesario revisar su vigencia, la información con la que fue elaborado y su capacidad para incorporar nuevos escenarios de riesgo y cambio climático”, agrega Orellana.
Desde el IEUT UC plantean que la planificación debe abordarse desde una mirada integral. Esto implica considerar no solo la regulación del suelo, sino también la infraestructura y las redes de conectividad; las condiciones de vulnerabilidad socioeconómica de la población; el rol de los ecosistemas en la regulación de amenazas naturales; y la coordinación entre los distintos niveles de gobierno.
“Los territorios no funcionan de manera aislada. Las cuencas, los sistemas de movilidad, los ríos y las infraestructuras atraviesan límites comunales y regionales. Por eso necesitamos avanzar hacia una planificación que permita coordinar decisiones y anticiparse a los riesgos a una escala territorial adecuada”, plantea el director del IEUT UC.
“Los eventos extremos nos recuerdan que la planificación no puede ser una reacción posterior a la emergencia. Chile necesita fortalecer una planificación de largo plazo, basada en evidencia, que permita anticipar riesgos y orientar el desarrollo de nuestras ciudades y territorios. Para ello se requieren instrumentos actualizados, coordinación institucional y profesionales especializados capaces de comprender la complejidad de ciudades y territorios en escenarios de incertidumbre”, concluye el experto.


