Jueves, Abril 16, 2026
Política

Senadora Carmen Gloria Aravena: La peligrosa deriva constitucional

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Los resultados de la reciente encuesta “Criteria”, arrojó que un 48% de los consultados desaprueba el trabajo que está desempeñando la Convención Constitucional. Un fenómeno que se viene acrecentando con el pasar de las semanas, ante la fuerte inquietud que está provocando en los chilenos las propuestas de normas que se aprobaron en las comisiones y que ahora se están votando en el pleno de la instancia dedicada a redactar una nueva Constitución.

Y es que para sorpresa e incredulidad de los ciudadanos, lo que se está configurando es más bien un proceso desconstituyente, considerando las primeras propuestas que ya superaron los 2/3 y estarán en el borrador de la próxima Carta Fundamental. Que Chile dejará de ser un Estado unitario para convertirse en uno “regional y plurinacional” tendrá – de aprobarse la Constitución en el plebiscito de salida- un impacto tremendamente negativo para el país.

La deriva refundacional que tomó la Convención, marcada por un afán revanchista y sectario, nos llevará por un mal derrotero. La que supone deberá ser la nueva Constitución de la Republica de Chile, de continuar por esta senda, será una Carta Fundamental con un evidente tinte indigenista, un traje hecho a la medida de los pueblos originarios. 

Esto supone varios riesgos: el primero, y evidente, es que una minoría circunstancial con mayoría en la Convención, termine redactando una Constitución que excluya a la mayoría de los chilenos, lo cual podría derivar en un problema de legitimidad de origen del nuevo texto, ya que no será representativo de una mayoría significativa.

El segundo inconveniente es que normas como establecer sistemas judiciales diversos y paralelos, asambleas regionales con amplias facultades, autonomía casi total de las regiones respecto del Estado central y ahora la posible nacionalización de la minería, no sólo estarán creando una suerte de Leviatán omnipresente y omnipotente, un agujero negro que lo absorberá todo, sino que además pulverizará el sentido de Nación, dividiendo al país en muchas partes, lo cual anticipo como causa de desgobierno y conflictos civiles de distinta índole.

Pero otro aspecto inquietante que muestra el mencionado sondeo de opinión es que el 47% de la población no sabe de la existencia de un plebiscito de salida. Es decir, un alto porcentaje de las personas no se está informando del proceso constituyente, de lo que se está aprobando y de sus alcances.

Para quienes amamos nuestra patria, nuestra historia común, nuestros valores y creemos que las libertades individuales son esenciales para el desarrollo humano, debemos iniciar un intenso trabajo destinado a informar a las personas, por todas las vías posible, de los peligros a la que nos exponemos como país si es que el proceso constituyente continúa marchando por la cornisa. Se trata de un riesgo, que de concretarse, no es reversible, y afectará de manera grave nuestras vidas. Los ciudadanos debemos votar muy informados en el plebiscito de salida, para que no caigamos en la dañina trampa que instaló la izquierda radical, y que si no desactivamos, lo pagaremos muy caro.